No voy a ser como el puto de Lewis Carroll que puso a Alicia en el país de las maravillas porque quería cojersela y no pudo, o tal vez si, tal vez pudo y por eso latinizo el nombre de su madre Lutwidge Charles y como buen Edipo que no salió de su etapa, como buen tartamudo abusado en la escuela pupila, amaba tanto a su madre como para ser ella por las noches y por el día asesinarla en el sótano para quedarse con el padre y endiosarla en la azotea para vigilarse en las tardes. No, ningún mundo en este momento, me voy a dar el displacer de la bruma liquida que me plantea este momento de sentir el dolor en el pecho, el dolor de ser parte, de tener que remarla y sin saber que se puede obtener. Ya sé que muchos tienen esa sensación en el pecho, no saben adónde van, si esto vale para algo, si mañana muero que da… Bueno podría aprovechar el momento disfrutar, si trabajo corro el riesgo de morirme antes de jubilarme pero si me jubilo a los 20, uh ahí si que no voy a parar de coger, no como ese puto de Lewis que se hizo profesor de algebra violado.
¿Estaría escribiendo esto si desde chico no hubiese tenido una patología que me hiciese diferente? O ¿si las crisis existenciales me permitieran cumplir con los parámetros sociales imperantes?
Qué preguntas idiotas!, demuestra una pasividad tan grande, que si me viera Lewis se haría amigo.
Tengo la sensación que pronto voy a morir, este es mi momento, que no me estoy realizando, que nunca lo haré. Sueños. Sigo soñando cuando me dejo morir, sigo soñando cuando resigno toda acción por el miedo y el frio, que frio que hace cuando te dejan solo, ellos que tanto miedo tienen también.
Ese el dolor el que pone una advertencia, el dolor que te sino te deja una cicatriz, una marca física y otra psicológica, una enseñanza “Nunca más me voy a acercar al fuego”… Nos confundimos, después creemos que todo es dolor y no queremos acercarnos, pero no sabemos, suponemos que nos va a doler y que vamos a sufrir, a eso le llamo miedo, creer que eso, X, infiere un dolor, Q/ F(x) = Q .
Así que ahora pongo una función matemática ¿Esto va ir directo a Harvard no? Disculpe lector sale la parte pasiva de mi intelecto, si es que puede dignarse a ser llamado así
Los economistas me hablan del valor, me dicen que ya está definido, es lo que da el mercado; bueno algo de eso hay, el miedo se trasmite, la masa reacciona, el mercado dicta, la masa reacciona.
Cuán equivocadas son las elites y los snobs que se creen afuera de eso, que no saben acerca de la noción de campus, de la producción de la verdad y los roles dentro del sistema productivo. Acá estamos nosotros cumpliendo el rol de preguntarnos ¿Hacia dónde vamos? Ese rol de Pseudo intelectuales, periodistas, psico-bolches y no sé, académicos. Tenemos nuestro Club, el lugarcito dentro de este sistema, y le ofrecemos la alternativa al que no se prende al regetton o a showmatch. Otro producto en la bandeja, pero se queda ahí, no pasa de eso,
¿cuando se leyeron los diarios alternativos o se escucharon a los intelectuales? Ni el neoliberal escucha cuando su compañero le dice que las inmigraciones bajan los salarios, se queda con q son de otro color o que nacieron lejos, que son de Jujuy y que no vengan a capital. La masa dicen, la turba irracional, sería menos irracional si tuvieran un modelo nacional de sujeto a seguir, es cultura que ustedes llamaban barbara, YO SERIA MENOS IRRACIONAL SI TUVIERA UN MODELO A SEGUIR.
¿Quién debo ser?
¿Martín Fierro? ¿Santos Vega? ¿Gauchito Gil? ¿El Che?
¿Mariategui? ¿Jaureche?
¿En qué espejo me miro? ¿En el mío? ¿En los deseos? ¿En la voluntad de vivir?
miércoles, 12 de agosto de 2009
domingo, 19 de julio de 2009
Burbuja de goma
Si le digo “cuánto te quiero…” en el momento del cuánto se infla en mi boca una burbuja azul de goma en dos dimensiones que ya no me deja modular. Como con toda burbuja, estamos siempre expectantes a que explote. Pero esta no explota porque claro, es de goma.
Si alguien me entiende, porque esta es la mejor descripción que puedo hacer de eso que siento en el momento que pronuncio ese cuánto o cúanto. Esa palabra que a una misma vez es tan vaga para uno y expresa tanto para el otro.
Esa burbuja debe ser la distancia entre el que pronuncia y el que escucha, una distancia que creamos casi sin querer pero que nos separa; una distancia que queremos hacer desaparecer, para ver qué pasa.
Pero la burbuja sigue sin explotar. Quizás, en el fondo, preferimos que sea así, porque como podemos ver dentro de la burbuja sabemos que solo hay aire. Y preferimos que este ahí, ese aire, ocupando espacio, simulando que mi boca está llena. Preferimos la burbuja a ese plaff en el que se deshace y nos damos cuenta que esa distancia era en realidad lo único que nos mantenía relativamente unidos.
Es que en el momento de la explosión, los cuerpos se chocan y se dan cuenta de que esta vez lo que había no era más que un poco de encanto que ya no alcanza para opacar el dolor que ha dejado ese chichón. (Y un chichón justamente no es una herida, porque una herida sería otra cosa).
No podemos saber si el desenlace es ese o algún otro tanto más preferible. En todo caso, seguimos por miedo soportando la burbuja en la boca.
de 4 de enero 2009
Si alguien me entiende, porque esta es la mejor descripción que puedo hacer de eso que siento en el momento que pronuncio ese cuánto o cúanto. Esa palabra que a una misma vez es tan vaga para uno y expresa tanto para el otro.
Esa burbuja debe ser la distancia entre el que pronuncia y el que escucha, una distancia que creamos casi sin querer pero que nos separa; una distancia que queremos hacer desaparecer, para ver qué pasa.
Pero la burbuja sigue sin explotar. Quizás, en el fondo, preferimos que sea así, porque como podemos ver dentro de la burbuja sabemos que solo hay aire. Y preferimos que este ahí, ese aire, ocupando espacio, simulando que mi boca está llena. Preferimos la burbuja a ese plaff en el que se deshace y nos damos cuenta que esa distancia era en realidad lo único que nos mantenía relativamente unidos.
Es que en el momento de la explosión, los cuerpos se chocan y se dan cuenta de que esta vez lo que había no era más que un poco de encanto que ya no alcanza para opacar el dolor que ha dejado ese chichón. (Y un chichón justamente no es una herida, porque una herida sería otra cosa).
No podemos saber si el desenlace es ese o algún otro tanto más preferible. En todo caso, seguimos por miedo soportando la burbuja en la boca.
de 4 de enero 2009
sábado, 18 de julio de 2009
El dibujo que te regalé
Gime y ruge, la gema de una garúa
La peste retinta el sabor
el sol tirotea el tesoro
la fiebre, el corazón
¿Cuantas mañanas perdí de vos?
¿Cuantas noches fallé a la causa?
Del signo exagerado de la falta,
de tu calor, carne y alma
Celeste y amarilo, rojo pasión
Solo, el ruido de tu respiración
Solo, ahora yo.
Silbo las penas que algún día
serán guía y marea
Naufrago desesperado de la muerte
anunciado por el género del mar
del verde despertar, del gris languidecer
que se asoman en una pintura del sueño
Dalí, el Bosco y Van Gogh
Wisky, placebo de vos, nunca
Nunca olvidaré, esas aves blancas,
un estanque estancado en brizna,
el dulce sabor a sal que inundan tus pupilas
y estas rimas vacias que gritán !No más!
Un 19 de Julio abordaste un planeador
Silbo la espera que quema mi pecho,
junto al lago de Belgrano
donde tu nombre se imprimió;
tú nombre de constelación
Vos pipicucu, vos, tal vez yo
Tal vez nos encontramos en la misma foto
vos y tus flores que salen del bolsillo
esas flores conmigo
y yo con vos
La peste retinta el sabor
el sol tirotea el tesoro
la fiebre, el corazón
¿Cuantas mañanas perdí de vos?
¿Cuantas noches fallé a la causa?
Del signo exagerado de la falta,
de tu calor, carne y alma
Celeste y amarilo, rojo pasión
Solo, el ruido de tu respiración
Solo, ahora yo.
Silbo las penas que algún día
serán guía y marea
Naufrago desesperado de la muerte
anunciado por el género del mar
del verde despertar, del gris languidecer
que se asoman en una pintura del sueño
Dalí, el Bosco y Van Gogh
Wisky, placebo de vos, nunca
Nunca olvidaré, esas aves blancas,
un estanque estancado en brizna,
el dulce sabor a sal que inundan tus pupilas
y estas rimas vacias que gritán !No más!
Un 19 de Julio abordaste un planeador
Silbo la espera que quema mi pecho,
junto al lago de Belgrano
donde tu nombre se imprimió;
tú nombre de constelación
Vos pipicucu, vos, tal vez yo
Tal vez nos encontramos en la misma foto
vos y tus flores que salen del bolsillo
esas flores conmigo
y yo con vos
domingo, 14 de junio de 2009
Hermosa ingenuidad o la certeza de la flecha que ciega
El disparador es la tristeza. La impotencia de no poder convencer.
Y sólo podemos concluir entonces que la diferencia está en todo lo que aprendimos, en todo lo que ahora somos. Pero cómo lo aprendimos depende de cómo lo supimos (supimos sin que nadie nos explique, es decir, sentimos), de cómo lo entendimos (sin que nadie nos lo explique). La diferencia no está en lo que tenemos sino en lo que miramos. En lo que atrae nuestra atención. Sin pensarlo demasiado, podríamos decir que la diferencia está en que no alcance el entender solamente, porque una descripción estéril e insípida es lo mismo que ya teníamos al principio solo que con más definición. La diferencia está en que la descripción no es para nosotros un fin, sino tan solo un medio. Un medio que nos hace sufrir, pero que consideramos imprescindible.
Los factores que se potencian y nos construyen apasionados. Es que ese cuadro estéril nos hace sufrir, más de lo que teníamos pensado, y ese sufrir no nos permite detenernos. Y sólo cuando creemos todo esto, cuando escribo esto y lo creo, es cuando descubro que esta es la expresión plena de eso que en cualquier otro momento no termino de comprender.
Digo la diferencia pero tendría que decir la división.
Son dos lados, que hoy casi no podemos diferenciar. Pero hay algo casi esencial.
Hay algo en la esperanza, en la manera de mirar. Es la percepción o la intuición. Algo sugiere por debajo que el hielo puede romperse si se lo mira fijamente, que alguna vez fue agua.
La diferencia está en el sentir, eso que palpita y que angustia. Porque toda diferencia está en el sentir. De ahí que la división sea más profunda de lo que en un primer momento se hubiera pensado.
La división es difícil de detectar. Porque están la ingenuidad y el pasado. El pasado que decepciona a algunos y que los hace saltar al otro lado solo por querer escapar de eso que conocen. Porque han sido decepcionados. Y la ingenuidad, que nos deja sentados allí donde nos pusieron.
Y el problema esta en la dificultad de convencer. Todo empieza por ahí. La tristeza es la de no poder convencer. El descubrimiento de que la razón y los argumentos, todo eso que nos enseñaron como la manera más útil de llegar al otro no es el camino. Y entonces la manera de convencer es la otra. La de la pasión.
La pasión. Ahí empezó la división originalmente. Hoy quizás haya apasionados de los dos lados, pero seguro que no fue así en el principio. Eran tan solo los que se defendían, contra los apasionados. Apasionarse, es creer en algo que no es. Porque la pasión solo puede existir con el movimiento. Lo que va de lo que no es a lo que puede ser. Y ese movimiento es la pasión.
Sólo espero que mis hijos sepan sentir
De 21 de marzo 2008
Y sólo podemos concluir entonces que la diferencia está en todo lo que aprendimos, en todo lo que ahora somos. Pero cómo lo aprendimos depende de cómo lo supimos (supimos sin que nadie nos explique, es decir, sentimos), de cómo lo entendimos (sin que nadie nos lo explique). La diferencia no está en lo que tenemos sino en lo que miramos. En lo que atrae nuestra atención. Sin pensarlo demasiado, podríamos decir que la diferencia está en que no alcance el entender solamente, porque una descripción estéril e insípida es lo mismo que ya teníamos al principio solo que con más definición. La diferencia está en que la descripción no es para nosotros un fin, sino tan solo un medio. Un medio que nos hace sufrir, pero que consideramos imprescindible.
Los factores que se potencian y nos construyen apasionados. Es que ese cuadro estéril nos hace sufrir, más de lo que teníamos pensado, y ese sufrir no nos permite detenernos. Y sólo cuando creemos todo esto, cuando escribo esto y lo creo, es cuando descubro que esta es la expresión plena de eso que en cualquier otro momento no termino de comprender.
Digo la diferencia pero tendría que decir la división.
Son dos lados, que hoy casi no podemos diferenciar. Pero hay algo casi esencial.
Hay algo en la esperanza, en la manera de mirar. Es la percepción o la intuición. Algo sugiere por debajo que el hielo puede romperse si se lo mira fijamente, que alguna vez fue agua.
La diferencia está en el sentir, eso que palpita y que angustia. Porque toda diferencia está en el sentir. De ahí que la división sea más profunda de lo que en un primer momento se hubiera pensado.
La división es difícil de detectar. Porque están la ingenuidad y el pasado. El pasado que decepciona a algunos y que los hace saltar al otro lado solo por querer escapar de eso que conocen. Porque han sido decepcionados. Y la ingenuidad, que nos deja sentados allí donde nos pusieron.
Y el problema esta en la dificultad de convencer. Todo empieza por ahí. La tristeza es la de no poder convencer. El descubrimiento de que la razón y los argumentos, todo eso que nos enseñaron como la manera más útil de llegar al otro no es el camino. Y entonces la manera de convencer es la otra. La de la pasión.
La pasión. Ahí empezó la división originalmente. Hoy quizás haya apasionados de los dos lados, pero seguro que no fue así en el principio. Eran tan solo los que se defendían, contra los apasionados. Apasionarse, es creer en algo que no es. Porque la pasión solo puede existir con el movimiento. Lo que va de lo que no es a lo que puede ser. Y ese movimiento es la pasión.
Sólo espero que mis hijos sepan sentir
De 21 de marzo 2008
sábado, 6 de junio de 2009
Un mail que nunca se va a mandar
El anticristo y lo de dios no tiene nada q ver con lo religioso para mi, es la cuestion de la fe en el amor y la negacion de la realidad. El diablo, es nada menos, que la negacion hegeliana y por lo tanto la posibildiad de la existencia de una afrimacion llamada dios.
Por eso es que los grandes movimientos conservadores siempren tienen un enemigo o un opuesto, nostros y los otros, nazis y judios, comunistas vs capitalistas, terrorismo vs democracia.
Por eso vos fuiste mi anticristo. Al pirncipio me mentiste, me hiciste creer en valores, me hiciste creer, el miedo a la soledad me cambia. Cuando te vi con el otro ya era demasiado tarde, el mundo me había cambiado.
Pero las sucesivas negaciones lograron lo que vos querías, y es que yo tenga más fe aún,no en vos, lo nuestro esta todo resuelto, pero si en mí, si en la posibilidad de algo real y el no quedarme con brazos cruzados. Bueno eso es un nuevo dios para mi.
http://www.youtube.com/watch?v=CIClgiiwH-k
Instituciones
Sui Generis
Yo miro por el día que vendrá
Hermoso como un sol en la ciudad,
Y si me escuchas bien
Creo que entenderás,
Porqué yo esperé en vano
Que me dieras tu mano.
De mis huesos la humanidad
Debes salvar.
Los magos, los acróbatas, los clowns
Mueven los hilos con habilidad,
Pero no es el terror a la soledad
Lo que hace a los payasos
Uno rojo, otro blanco,
Ya los viejos rompen la voz
Para cantar?
"Oye, hijo, las cosas están de este modo,
Una radio en mi cuarto me lo dice todo."
No preguntes más!"
"Tenés sábados, hembras y televisores,
Tenés días para amar aún sin los pantalones."
No preguntes más!"
Siempre el mismo terror a la soledad
Me hizo esperar en vano
Que me dieras tu mano
Cuando el sol me viene a buscar
A llevar mis sueños al justo lugar.
Por eso es que los grandes movimientos conservadores siempren tienen un enemigo o un opuesto, nostros y los otros, nazis y judios, comunistas vs capitalistas, terrorismo vs democracia.
Por eso vos fuiste mi anticristo. Al pirncipio me mentiste, me hiciste creer en valores, me hiciste creer, el miedo a la soledad me cambia. Cuando te vi con el otro ya era demasiado tarde, el mundo me había cambiado.
Pero las sucesivas negaciones lograron lo que vos querías, y es que yo tenga más fe aún,no en vos, lo nuestro esta todo resuelto, pero si en mí, si en la posibilidad de algo real y el no quedarme con brazos cruzados. Bueno eso es un nuevo dios para mi.
http://www.youtube.com/watch?v=CIClgiiwH-k
Instituciones
Sui Generis
Yo miro por el día que vendrá
Hermoso como un sol en la ciudad,
Y si me escuchas bien
Creo que entenderás,
Porqué yo esperé en vano
Que me dieras tu mano.
De mis huesos la humanidad
Debes salvar.
Los magos, los acróbatas, los clowns
Mueven los hilos con habilidad,
Pero no es el terror a la soledad
Lo que hace a los payasos
Uno rojo, otro blanco,
Ya los viejos rompen la voz
Para cantar?
"Oye, hijo, las cosas están de este modo,
Una radio en mi cuarto me lo dice todo."
No preguntes más!"
"Tenés sábados, hembras y televisores,
Tenés días para amar aún sin los pantalones."
No preguntes más!"
Siempre el mismo terror a la soledad
Me hizo esperar en vano
Que me dieras tu mano
Cuando el sol me viene a buscar
A llevar mis sueños al justo lugar.
miércoles, 3 de junio de 2009
La calle de los muchos nombres
Nunca en mi vida me sentí tanto un turista como en esta ciudad. Es como si mi descripción se adaptara -a la noche y a la mañana- a este concepto. (Me entero ahora que incluso sobraba lugar en la enciclopedia por lo que han agregado una foto mía caminando por Salvador de Bahía.)
Estoy en la calle de los muchos nombres, comiendo alguna fruta tropical que no termino de entender. Arranco un pedazo y me lo llevo a la boca. Luego otro. Una vieja vendedora ambulante, sentada en la escalinata de la iglesia de la que acabo de salir me hace un gesto para indicarme que debo comer con la boca y me dice “¿Voce no tein mangga a seu pais?” Le contesto que no, después miento y hago como que me gusta. Camino una cuadra tiro el mangga en un tacho de basura, se cae al piso. Lo levanto y lo vuelvo a tirar, esta vez bien. Tengo las manos muy sucias de esta fruta naranja, entro en algún lugar y me las lavo. También me soplo los mocos.
La noche anterior había estado en esta calle de los muchos nombres, probando bebidas y frutos amargos de este país. La iglesia, a la que hace un rato entré hacía solo parte del decorado, edificios de otro tiempo que por contraste solo contribuían a reforzar la embriaguez del ritmo negro brasilero.
La luz del sol había apagado estos bailes, y la iglesia pasaba ahora, de simple decorado a pieza arquitectónica súper valuada con la posibilidad de ser visitada por solo dois reais. Entré. Las iglesias no guardan mucho interés para mí, a decir verdad por lo que seguí mi camino por un pasillo lindante que llevaba a un patio trasero. Lo recorrí, esperando encontrar algún banco y poder hacer de este una pequeña plaza privada. Así fue. Empecé a leer un libro que había comprado en Río pero había dormido demasiado poco la noche anterior y se hacía difícil avanzar en portugués.
Granada en dos tiempos: el removerse de las hojas del gran árbol, alguna ramita que se rompe y luego paff, contra el suelo.
Descubrí por qué se lee tan poco cerca del ecuador. (Por cierto, cuestión mucho más interesante de lo que descubrió Newton con la caída de la manzana). Definitivamente el entorno no ayuda. Las hormigas que le caminan a uno por el cuerpo son mucho más grandes, y estas frutas que caen de los árboles suenan muy duras contra el piso. No es que la gente no quiera, simplemente no puede uno sentarse por la tarde a leer a la sombra de una bazooka que entre línea y línea dispara.
Luego de un rato llegaron un grupo de personas, encabezadas por el hombre que cobraba los dois reais en la entrada y que ahora hacía de guía. Me miraban y me saludaban con la mano desde la entrada del pequeño patio. Algunos hacían gestos para expresar su ternura. Solo faltaba que pusieran un cartel que explicara: “Especie sudamericana típicamente blanca. Se alimenta de papel encuadernado y cubre sus ojos con gafas para protegerse del sol.”
Tan simpáticas como siempre las frutas seguían cayendo. Algunas golpeaban fuerte contra el piso y me salpicaban al hacerse pedazos. dentro de una fuente remplazando el ya monótono paff por un plaff. El guía comenzó ahora a comerse algunas y luego a juntarlas todas. (¿Resulta entonces que una munición asesina puede pasar a fruta sin mercado central de por medio? Esto me resultó increíble y repugnante a la vez) Convencido ya de que era imposible avanzar, me levanté y le pregunté cómo se llamaba ese manjar que tenía entre manos. (Discuipe... Como se lama esa fruita?)
Mangga, dijo, acompañándome a lavarla –al parecer apiadándose de mí. El hombre abrió la canilla, la cerró, vio que yo seguía lavando, volvió a abrirla, comenzó a exasperarse. Por fin terminé. Hizo un gesto de que mordiera directamente pero yo preferí sacarle la cáscara.
Salí por el pasillo. En la entrada había unas niñas jugando. No entendí nada en realidad. Una se tocaba sus partes y parecía decir: “¡Un agujero, otro agujero!”. Ritos perversos de una ingenua pagana frente a la iglesia.
Yo miraba todo a mi alrededor y arrancaba pedazos de mangga que me llevaba a la boca. La vieja que me dice que muerda, le hago caso. Espero estar fuera de su vista, de la vista de todos. El tacho, los mocos.
De 23 de enero 2009.
Estoy en la calle de los muchos nombres, comiendo alguna fruta tropical que no termino de entender. Arranco un pedazo y me lo llevo a la boca. Luego otro. Una vieja vendedora ambulante, sentada en la escalinata de la iglesia de la que acabo de salir me hace un gesto para indicarme que debo comer con la boca y me dice “¿Voce no tein mangga a seu pais?” Le contesto que no, después miento y hago como que me gusta. Camino una cuadra tiro el mangga en un tacho de basura, se cae al piso. Lo levanto y lo vuelvo a tirar, esta vez bien. Tengo las manos muy sucias de esta fruta naranja, entro en algún lugar y me las lavo. También me soplo los mocos.
La noche anterior había estado en esta calle de los muchos nombres, probando bebidas y frutos amargos de este país. La iglesia, a la que hace un rato entré hacía solo parte del decorado, edificios de otro tiempo que por contraste solo contribuían a reforzar la embriaguez del ritmo negro brasilero.
La luz del sol había apagado estos bailes, y la iglesia pasaba ahora, de simple decorado a pieza arquitectónica súper valuada con la posibilidad de ser visitada por solo dois reais. Entré. Las iglesias no guardan mucho interés para mí, a decir verdad por lo que seguí mi camino por un pasillo lindante que llevaba a un patio trasero. Lo recorrí, esperando encontrar algún banco y poder hacer de este una pequeña plaza privada. Así fue. Empecé a leer un libro que había comprado en Río pero había dormido demasiado poco la noche anterior y se hacía difícil avanzar en portugués.
Granada en dos tiempos: el removerse de las hojas del gran árbol, alguna ramita que se rompe y luego paff, contra el suelo.
Descubrí por qué se lee tan poco cerca del ecuador. (Por cierto, cuestión mucho más interesante de lo que descubrió Newton con la caída de la manzana). Definitivamente el entorno no ayuda. Las hormigas que le caminan a uno por el cuerpo son mucho más grandes, y estas frutas que caen de los árboles suenan muy duras contra el piso. No es que la gente no quiera, simplemente no puede uno sentarse por la tarde a leer a la sombra de una bazooka que entre línea y línea dispara.
Luego de un rato llegaron un grupo de personas, encabezadas por el hombre que cobraba los dois reais en la entrada y que ahora hacía de guía. Me miraban y me saludaban con la mano desde la entrada del pequeño patio. Algunos hacían gestos para expresar su ternura. Solo faltaba que pusieran un cartel que explicara: “Especie sudamericana típicamente blanca. Se alimenta de papel encuadernado y cubre sus ojos con gafas para protegerse del sol.”
Tan simpáticas como siempre las frutas seguían cayendo. Algunas golpeaban fuerte contra el piso y me salpicaban al hacerse pedazos. dentro de una fuente remplazando el ya monótono paff por un plaff. El guía comenzó ahora a comerse algunas y luego a juntarlas todas. (¿Resulta entonces que una munición asesina puede pasar a fruta sin mercado central de por medio? Esto me resultó increíble y repugnante a la vez) Convencido ya de que era imposible avanzar, me levanté y le pregunté cómo se llamaba ese manjar que tenía entre manos. (Discuipe... Como se lama esa fruita?)
Mangga, dijo, acompañándome a lavarla –al parecer apiadándose de mí. El hombre abrió la canilla, la cerró, vio que yo seguía lavando, volvió a abrirla, comenzó a exasperarse. Por fin terminé. Hizo un gesto de que mordiera directamente pero yo preferí sacarle la cáscara.
Salí por el pasillo. En la entrada había unas niñas jugando. No entendí nada en realidad. Una se tocaba sus partes y parecía decir: “¡Un agujero, otro agujero!”. Ritos perversos de una ingenua pagana frente a la iglesia.
Yo miraba todo a mi alrededor y arrancaba pedazos de mangga que me llevaba a la boca. La vieja que me dice que muerda, le hago caso. Espero estar fuera de su vista, de la vista de todos. El tacho, los mocos.
De 23 de enero 2009.
martes, 2 de junio de 2009
La Realidad, la academica, actitudes y signos
Sexo, un libro con imágenes y dinero en su construcción. La cuestión humanitet, el Dassein, estamos arrojados hacia ese plano, pensaría que la lógica y los ideales sobreviven a todo, dicen, bueno, está la frase que dice: Pueden matar a un hombre pero no a sus ideales, estos son a pruebas de balas, estos son un leñita que siempre queda prendida. Pero la cuestión material que se contrapone, en este punto, con la cuestión humana; la prueba suficiente es el cuerpo de los grandes filósofos, la falta de sexo, la falta de vida social, la presión, reprimidos sexuales.
Ellos en su fobia argüían al argumento de la búsqueda transoceánica, yo lo he hecho, no lo niego, pensé estar en un mundo que podía permanecer a pesar de los hechos, a pesar de lo incontrolable había algo con un marco de previsión. Aparece el rojo escarlata entonces, es pulsión, esa motion, que descarta el dominio de uno. Es esta la que plantea estos planteos, es esta la que lleva a que algunos estén pensando en sus cuerpo reprimidos, lo repito para que quede claro, mientras que otros le sirven el café.
Ese cuerpo construye un medio de decodificación, es la expresión del significado, una de las formas que las ideas pueden pasar al plano de lo real, para ser refutadas por lo inesperado, lo incontrolable, lo dionisiaco.
La carta entra por el cuerpo, la primera reacción también es corpórea, hay un procesamiento, hay una búsqueda de lógica, y se responde según lo pactado si esa pregunta fue también prevista en otro momento. Por lo que toda la comunicación entre ciertas capas sociales, la mayoría, entre ciertas personas, la mayoría, es una sucesión de respuestas ya hechas y de símbolos ya configurados. De esto se sigue a que la historia cotidiana sea la historia de la monotonicidad absurda.
Frente a esto me doy cuenta de algo muy importante, y es que me voy de lo material a nuevamente al dassein, hacia el dios de turno, la identidad pura que busca naturalizarse como fondo operante, como principio magnificador de la potencia al acto. (-105) Desde la categoría sujeto individual agarro y me tiño de gris, lo generalizo, lo destiño al blanco más puro, al color que refleja la luz, no es más que eso, un color de una mentira, un material. En esa categoría individual uno construye ese fundamento y es allí que se crea valor y se lo quita.
Podía llamar a algo así como categoría social, como sujeto colectivo, pero no vale la pena esa perorata que necesita el mundo académico, por suerte yo no voy a tener necesidad de cumplir standarts ¿Se puede hacer una lista ordenada para desordenarse? ¿No tendría su lógica y por lo tanto no sería una nueva forma de estructuración? ¿Peleo a la estructura o al orden?
-97.5
El cuerpo lo lleva a uno a estar con otros, siente en ellos risa, pulsión sexual, olvido de la individualidad o al menos ve en ellos un medio de alcanzarla, también ve en ellos un medio para alcanzar algo más allá, algunos de esos ideales de la cuestión humana. Pero entonces no importa que se haga con el otro. Así que todo esto es una mentira, una mentira para que yo me contente, es una mentira para buscar excusas al compartir momentos, para jerarquizar algo, buscar alguna relación, mostrar que existe algo así como una cosa de entendimiento corpórea.
Entonces lo que realmente queremos es encontrarnos con signos tibios, con respuestas esperadas que nos generan un confort ficticio, el cual lo sostenemos con lo material, con el sexo, con un sentir muy fuerte y comparable a como en otras épocas se impartía la enseñanza, con dolor, con lo corpóreo. Ya tenemos la estructura, faltan los cimientos de la institución llamada realidad y para eso necesitamos el dinero.
Sexo, un libro con imágenes y dinero en su construcción.
Ellos en su fobia argüían al argumento de la búsqueda transoceánica, yo lo he hecho, no lo niego, pensé estar en un mundo que podía permanecer a pesar de los hechos, a pesar de lo incontrolable había algo con un marco de previsión. Aparece el rojo escarlata entonces, es pulsión, esa motion, que descarta el dominio de uno. Es esta la que plantea estos planteos, es esta la que lleva a que algunos estén pensando en sus cuerpo reprimidos, lo repito para que quede claro, mientras que otros le sirven el café.
Ese cuerpo construye un medio de decodificación, es la expresión del significado, una de las formas que las ideas pueden pasar al plano de lo real, para ser refutadas por lo inesperado, lo incontrolable, lo dionisiaco.
La carta entra por el cuerpo, la primera reacción también es corpórea, hay un procesamiento, hay una búsqueda de lógica, y se responde según lo pactado si esa pregunta fue también prevista en otro momento. Por lo que toda la comunicación entre ciertas capas sociales, la mayoría, entre ciertas personas, la mayoría, es una sucesión de respuestas ya hechas y de símbolos ya configurados. De esto se sigue a que la historia cotidiana sea la historia de la monotonicidad absurda.
Frente a esto me doy cuenta de algo muy importante, y es que me voy de lo material a nuevamente al dassein, hacia el dios de turno, la identidad pura que busca naturalizarse como fondo operante, como principio magnificador de la potencia al acto. (-105) Desde la categoría sujeto individual agarro y me tiño de gris, lo generalizo, lo destiño al blanco más puro, al color que refleja la luz, no es más que eso, un color de una mentira, un material. En esa categoría individual uno construye ese fundamento y es allí que se crea valor y se lo quita.
Podía llamar a algo así como categoría social, como sujeto colectivo, pero no vale la pena esa perorata que necesita el mundo académico, por suerte yo no voy a tener necesidad de cumplir standarts ¿Se puede hacer una lista ordenada para desordenarse? ¿No tendría su lógica y por lo tanto no sería una nueva forma de estructuración? ¿Peleo a la estructura o al orden?
-97.5
El cuerpo lo lleva a uno a estar con otros, siente en ellos risa, pulsión sexual, olvido de la individualidad o al menos ve en ellos un medio de alcanzarla, también ve en ellos un medio para alcanzar algo más allá, algunos de esos ideales de la cuestión humana. Pero entonces no importa que se haga con el otro. Así que todo esto es una mentira, una mentira para que yo me contente, es una mentira para buscar excusas al compartir momentos, para jerarquizar algo, buscar alguna relación, mostrar que existe algo así como una cosa de entendimiento corpórea.
Entonces lo que realmente queremos es encontrarnos con signos tibios, con respuestas esperadas que nos generan un confort ficticio, el cual lo sostenemos con lo material, con el sexo, con un sentir muy fuerte y comparable a como en otras épocas se impartía la enseñanza, con dolor, con lo corpóreo. Ya tenemos la estructura, faltan los cimientos de la institución llamada realidad y para eso necesitamos el dinero.
Sexo, un libro con imágenes y dinero en su construcción.
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