Vigilantes desde las alturas, desayunando con el sol y cenando con la luna. Allí, arriba, como todo lo imponente, pero que da abrazos, parados en esas partes ocres de esos oxidados gigantes que yacen con la boca abierta gritando y resistiendo aun a la imposicion.
En este pabellon hay pocos blancos, en esta universidad no hay amerindios (o porteñamente llamdos negros) y no vaya a ser que se le ocurra entrar al boliche, la casa se reserva el derecho de admisión. Los Quilmes batallaron 200 años a piedra limpia, resistiendo. El cacique tiene el power y se rinde, con la condición que la tribue camine desde el Norte de Tucumán hasta Buenos Aires para perder su lugar y su identidad, su lugar sagrado. Aunque el Tata Inti ilumine hasta a las cucarachas abajo de los ladrillos hay poca luz.
Ahora hay piqueteros en las calles porteñas a piedra y honda. Hay humito que hace llorar y arrollidillarse al nuevo cacique y sino desempleo. Todo es miedo, todo es barbaro frente a esa civilización que le da de comer al extranjero. "Para que los hijos de los obreros coman mejor que los perros de los patrones" Villas miserias super pobladas de gente desplazada de sus lugares, por necesidad, esa cosa que le llaman libre mercado que de libre no tiene nada y que no es más que poder, intereses y desidia politica.
La sangre sigue en los cerros, ahora seca. Los guerreros inmortales nos miran desde arriba pidiendo respeto, sentir para aquel que busque algo más que la foto. La montaña ruge y despide luz por las noches, la sensación de vacio habla de la muerte y no le pasa al otro, sino a nosotros. Vejez, enfermedad y muerte, mensajeros que olvidamos, siempre le pasa al Otro, ese que esta lejos, no lo conocemos, no nos importa saber más de el. Por favor Silencio! No vayamos a darnos cuenta que estamos pisando las nubes y que el cielo puede estar en la tierra. Todo sistema financiero y religioso funciona con la promesa y la confianza.
Así que tu Taíno lucha tu yuca, lucha tu yuca, que el cacique mandó cartones a contar y al indito todavia le pagan con espejitos. Hay huracán, macana y un trozo de cabuya
y un humito de cohíba pa´ mabuya. Reunión, desfile y ritual, porque el cacique tiene el power y la vida rutina se vuelve suplicio.
El Chacal de la Salamanca, todas las noches sus manos buscan tus pies y te arrastran de la cama. No te das cuenta, pocos sabemos los hombres acerca de las consecuencias de nuestros actos, movimiento y comunicación. Queríamos ganar dinero o ahorrar, y así explotamos a un niño más y no lo sabemos. El conquistador no hizo callar a los tambores pero los produce y comercializa, la rifa tenia de premio un pijazo y vos tenias todos los numeros, así que ahora aguantá. La historia no se repite dicen los cientificos, mandinga se retuerce en el rincon mostrando el diente delator y es así y es así, todo vuelve. El sin posibilidad en rejas, privado, privada educacion, privada salud, esta gente sabe de probabilidad o leyeron algo de historia, tal vez, tal vez eso explica la quema de huertas organicas barriales, no sé, no sé porque escribo. Eso de mostrar un universo interior, ¿Que universo? Solo tengo poesias de vino y algun grito que suena a posta cuando se deja oir, ojala lo escuchara. Ocluido estamos, atomizados y nos juntamos y la vanidad empieza y no sabemos para que jugamos, tal vez en la historia este la posta.
El gauchito gil me dará siempre más paz que cualquier iglesia colonial.
Lo que dentra a la cabeza
de la cabeza se va.
Lo que dentra al corazon
se queda y no se va mas
Lo que dentra a la cabeza
de la cabeza se va.
Lo que dentra al corazon
se queda y no se va mas
sábado, 30 de enero de 2010
martes, 19 de enero de 2010
De marxistas y payasos peruanos
Si bien hoy salió el sol, te das cuenta que el cuello quedó duro de tanta bufanda y que el dedo gordo te duele en un lugar insólito, justo debajo de la articulación.
Que el dedo gordo tiene articulación, muy útil para saltar escalones de dos en dos.
La cáscara se cae y la pulpa se mezcla con la tierra. La casa blanca se puso gris de nuevo y el durazno ya no sangra porque es solo carozo, ya no es durazno.
Te quedaste desnudo. No, eso es lo que te haría falta, mirarte un poco el cuerpo. Estas vestido, tus ropas raídas. Parado junto a un hombre a rayas que puede encontrar gracioso un terremoto en Puerto Príncipe. ¿Y vos?
Yo me miro, la ropa hecha andrajos, y no puedo encontrar en mí otra diferencia con aquel payaso peruano que alguna noción de buen gusto, los límites de lo decible.
La angustia viene de la imposibilidad de poder nombrar a eso como otro, de hacerlo ajeno.
Somos justo de cuando se cayó el muro, y aunque nos importe poquísimo, robamos lo que encontramos en el armario de los abuelos y con eso hacemos un rato. Si encontrás una boina podes jugar a ser italiano, mendigo, inmigrante, o italiano mendigo inmigrante, pero no podes hacer cualquier cosa. Sobre todo no podés porque da la casualidad que vos venís del mismo lugar que la ropa de tu abuelo. De un armario.
Así que sí, el muro se cayó y Pocahontas le dijo a su padre que si mataba al protagonista rubio iba a tener que matarla a ella también.
Se cayó justo encima de un lago que el calor del derrumbe secó.
Nos quedamos pataleando sobre escombros. Debajo, decenas de cajas negras quedaron enterradas. Todo eso de lo que ya no nos dejan discutir, de lo que no se puede hablar si se es Serio y Realista quedó ahí abajo.
Y antes que el polvo se disipara –porque había polvo, era un derrumbe- trescientos camiones llegaron y empezaron a descargar toneladas de Evolución y Realismo. (Aún no sabemos de dónde han salido estos camiones pero se considera poco Serio a quien quiera averiguarlo.)
Después el polvo se disipó. Desorientados. Marxistas hablándole a toda piedra que encontraban y con remeras que rezaban –porque los marxistas hace rato ya que rezaban- “tengo resaca”.
También cínicos con piyamas a rayas, predicando en nombre de la igualdad. “Las diferencias se han terminado, la vida es una lucha para todos, eso es lo que nos une, hay que lucharla.”
Y para que no se los acusara de parlanchines denunciaban en Facebook los males que veían en el mundo, como el haber pasado toda la noche despiertos preparando un trabajo práctico para la universidad.
“El mundo es ASÍ”, decía el primer monumento que montaron con las piedras que pudieron recatar.
Bien rápido, estos payasos peruanos fueron los primeros en hacerse un lugar e improvisar una filosofía.
“La vida es una lucha para todos por igual, y como esos globos aerostáticos que llamábamos ideologías están bien desinflados bajo tierra, no te queda más que caer a la realidad, hacerle frente. Hacerte hombre y aceptar que no tiene sentido echarle la culpa a otro de tus propios fracasos, tu IN CA PA CI DAD. Nuestros abuelos se la pasaban soñando con esas cosas y montaban barriletes de tela embarrados, pero el hombre ha madurado…”
Los marxistas nos deprimen con esas remeras, es cierto, pero son los hombres a rayas los que nos deshacen por dentro.Siguen diciendo:
“De los 15 a los 40 cinismo. Si llegaste a gerente podes seguir tomando dos más por día hasta los 50 para evitar problemas cardiovasculares. Sino Prozac.”
La nostalgia de una época no vivida es un clásico
Hago mi parte con eso, digo que no se si todo andaría bien pero que seguro que había paredes y que no se podía negar que los martillos servían para algo.
Y filosofar a martillazos da más energía de la que consume, eso seguro.
Sin embargo, Nietzsche ha muerto (lo supe por un amigo), y parado encima de escombros no te queda más que intercambiar el martillo por pochoclos y coca, y sentarte a ver las películas en cartelera.
Las opciones no me vuelven loco tengo que decir, así que opto por lanzarle el martillo en la cara al payaso que tengo más cerca.
Esos payasos a rayas que tanta angustia me dan, y las cajas que están tan abajo, muerte por sofocación asegurada si intentamos bucear una.
Los payasos se multiplican, los trajes a rayas se regalan, aunque no hay probador ni ningún tipo de devolución posible.
Mis ropas están raídas pero prefiero no aceptar por el momento. Al menos aún tengo un bolsillo que funciona. Guardo allí mis tijeras con su instructivo: “para romper palabras”. El instructivo me deja tranquilo, aleja toda sospecha sobre la posibilidad de que yo mismo haya hecho andrajos de mi ropa en un ataque de locura.
Sé que hace rato ya que esperás el rulo. El pero, el Sin embargo, la luz de esperanza al final del camino que nos mantiene andando. Pero acá el aire esta contaminado para todos lados; no se ve más allá de diez o quince metros, gente vendiendo pochoclos y peruanos regalando trajes con rayas de todos los colores que te puedas imaginar.
Lo que puedo hacer, si te consuela, es un inventario. Ropas raídas, una agenda con números de amigos, un par de tijeras con su instructivo. También un movimiento, la huída, que ahora me vengo a enterar se ha vuelto el paso del momento en las discotecas de Barhein, una monarquía perdida en el Golfo Pérsico gobernada por un rey de nombre El Kolifah.
Para el futuro próximo me propongo procurarme un recipiente para macerar pedazos de palabras y mezclarlos con saliva a escupitajos.
Es que el hombre necesita de palabras igual que necesita que la sangre deje de brotar de sus heridas si quiere seguir viviendo.
Y si bien sigo creyendo que no fui yo quien rompió mis ropas, debo admitir que no leo en general los instructivos y que si los leo no es para respetarlos.
¿Quién me va a llamar anormal en este lugar, si apenas han terminado de levantar las primeras estatuas? ¿Anormal por abrirme de a ratos las venas? ¿Pero es que no ven que con tanto polvo los pulmones no alcanzan a limpiar la sangre que se envenena a toda velocidad?
Que el dedo gordo tiene articulación, muy útil para saltar escalones de dos en dos.
La cáscara se cae y la pulpa se mezcla con la tierra. La casa blanca se puso gris de nuevo y el durazno ya no sangra porque es solo carozo, ya no es durazno.
Te quedaste desnudo. No, eso es lo que te haría falta, mirarte un poco el cuerpo. Estas vestido, tus ropas raídas. Parado junto a un hombre a rayas que puede encontrar gracioso un terremoto en Puerto Príncipe. ¿Y vos?
Yo me miro, la ropa hecha andrajos, y no puedo encontrar en mí otra diferencia con aquel payaso peruano que alguna noción de buen gusto, los límites de lo decible.
La angustia viene de la imposibilidad de poder nombrar a eso como otro, de hacerlo ajeno.
Somos justo de cuando se cayó el muro, y aunque nos importe poquísimo, robamos lo que encontramos en el armario de los abuelos y con eso hacemos un rato. Si encontrás una boina podes jugar a ser italiano, mendigo, inmigrante, o italiano mendigo inmigrante, pero no podes hacer cualquier cosa. Sobre todo no podés porque da la casualidad que vos venís del mismo lugar que la ropa de tu abuelo. De un armario.
Así que sí, el muro se cayó y Pocahontas le dijo a su padre que si mataba al protagonista rubio iba a tener que matarla a ella también.
Se cayó justo encima de un lago que el calor del derrumbe secó.
Nos quedamos pataleando sobre escombros. Debajo, decenas de cajas negras quedaron enterradas. Todo eso de lo que ya no nos dejan discutir, de lo que no se puede hablar si se es Serio y Realista quedó ahí abajo.
Y antes que el polvo se disipara –porque había polvo, era un derrumbe- trescientos camiones llegaron y empezaron a descargar toneladas de Evolución y Realismo. (Aún no sabemos de dónde han salido estos camiones pero se considera poco Serio a quien quiera averiguarlo.)
Después el polvo se disipó. Desorientados. Marxistas hablándole a toda piedra que encontraban y con remeras que rezaban –porque los marxistas hace rato ya que rezaban- “tengo resaca”.
También cínicos con piyamas a rayas, predicando en nombre de la igualdad. “Las diferencias se han terminado, la vida es una lucha para todos, eso es lo que nos une, hay que lucharla.”
Y para que no se los acusara de parlanchines denunciaban en Facebook los males que veían en el mundo, como el haber pasado toda la noche despiertos preparando un trabajo práctico para la universidad.
“El mundo es ASÍ”, decía el primer monumento que montaron con las piedras que pudieron recatar.
Bien rápido, estos payasos peruanos fueron los primeros en hacerse un lugar e improvisar una filosofía.
“La vida es una lucha para todos por igual, y como esos globos aerostáticos que llamábamos ideologías están bien desinflados bajo tierra, no te queda más que caer a la realidad, hacerle frente. Hacerte hombre y aceptar que no tiene sentido echarle la culpa a otro de tus propios fracasos, tu IN CA PA CI DAD. Nuestros abuelos se la pasaban soñando con esas cosas y montaban barriletes de tela embarrados, pero el hombre ha madurado…”
Los marxistas nos deprimen con esas remeras, es cierto, pero son los hombres a rayas los que nos deshacen por dentro.Siguen diciendo:
“De los 15 a los 40 cinismo. Si llegaste a gerente podes seguir tomando dos más por día hasta los 50 para evitar problemas cardiovasculares. Sino Prozac.”
La nostalgia de una época no vivida es un clásico
Hago mi parte con eso, digo que no se si todo andaría bien pero que seguro que había paredes y que no se podía negar que los martillos servían para algo.
Y filosofar a martillazos da más energía de la que consume, eso seguro.
Sin embargo, Nietzsche ha muerto (lo supe por un amigo), y parado encima de escombros no te queda más que intercambiar el martillo por pochoclos y coca, y sentarte a ver las películas en cartelera.
Las opciones no me vuelven loco tengo que decir, así que opto por lanzarle el martillo en la cara al payaso que tengo más cerca.
Esos payasos a rayas que tanta angustia me dan, y las cajas que están tan abajo, muerte por sofocación asegurada si intentamos bucear una.
Los payasos se multiplican, los trajes a rayas se regalan, aunque no hay probador ni ningún tipo de devolución posible.
Mis ropas están raídas pero prefiero no aceptar por el momento. Al menos aún tengo un bolsillo que funciona. Guardo allí mis tijeras con su instructivo: “para romper palabras”. El instructivo me deja tranquilo, aleja toda sospecha sobre la posibilidad de que yo mismo haya hecho andrajos de mi ropa en un ataque de locura.
Sé que hace rato ya que esperás el rulo. El pero, el Sin embargo, la luz de esperanza al final del camino que nos mantiene andando. Pero acá el aire esta contaminado para todos lados; no se ve más allá de diez o quince metros, gente vendiendo pochoclos y peruanos regalando trajes con rayas de todos los colores que te puedas imaginar.
Lo que puedo hacer, si te consuela, es un inventario. Ropas raídas, una agenda con números de amigos, un par de tijeras con su instructivo. También un movimiento, la huída, que ahora me vengo a enterar se ha vuelto el paso del momento en las discotecas de Barhein, una monarquía perdida en el Golfo Pérsico gobernada por un rey de nombre El Kolifah.
Para el futuro próximo me propongo procurarme un recipiente para macerar pedazos de palabras y mezclarlos con saliva a escupitajos.
Es que el hombre necesita de palabras igual que necesita que la sangre deje de brotar de sus heridas si quiere seguir viviendo.
Y si bien sigo creyendo que no fui yo quien rompió mis ropas, debo admitir que no leo en general los instructivos y que si los leo no es para respetarlos.
¿Quién me va a llamar anormal en este lugar, si apenas han terminado de levantar las primeras estatuas? ¿Anormal por abrirme de a ratos las venas? ¿Pero es que no ven que con tanto polvo los pulmones no alcanzan a limpiar la sangre que se envenena a toda velocidad?
sábado, 19 de diciembre de 2009
Echando puteadas al viento
Que se temple mi voz y resuene como el silbido de un río por las noches. Que mi corazón sea un tamborin que acompañe el baile de los astros alrededor del universo. Que mis inviernos sean seguidos por primaveras y que mis otoños me vistan los ojos.
Ahora desnudo frente al viento, ya sin hojas, ya sin flores, la paciencia es el profeta que espero. Las hojas están ya blandas llorando en el suelo como un bebe recién nacido. Pero mi mi cara esta dura y mi pecho frio, como un muro, como un muerto. La escritura de sangre dice que todo lo rigido está por morir y todo lo blando y mojado está naciendo.
¿Qué alma prepara este cuerpo?
Vidala sin sol, charanguito que lloras en mis brazos mientras te acaricio, empieza a reir como lo hacen los jazmines en primavera, pués el barco que hinde en tu pecho acaba de gritar.
Quiero devolver la carga que llevo en mi espalda a la tierra que piso, pero pesadas son las montañas y pesados son los océanos. Pues con orgullo habré de llevar ese peso, le ofresco un mate y una pastafrola y me subo a sus hombros como lo hace la hiedra con la roca.
Al fin al cabo buscamos terminar con el sufrimiento humano, al fin y al cabo nos buscamos ascentar con el infinito. Nuestra guerra no es con los colectivos que nos buscan atropellar, ni con la trincheras que nos quieren absorver, nuestra lucha está tan más allá que no es lucha sino que es nacimiento.
Escuchá en el fondo como resuena el eco de los pajaros , es un destello para volver a intentar, es el coro de las hojas que crujen por el zapateo atrevido de un gaucho girándole a un zarandeo
Con una caricia te coloreo la cara de amor a la vida más que de odio al mundo, así le salto a la pared y a las ballonetas porque el movimiento es el principio de la vida.
Ahora desnudo frente al viento, ya sin hojas, ya sin flores, la paciencia es el profeta que espero. Las hojas están ya blandas llorando en el suelo como un bebe recién nacido. Pero mi mi cara esta dura y mi pecho frio, como un muro, como un muerto. La escritura de sangre dice que todo lo rigido está por morir y todo lo blando y mojado está naciendo.
¿Qué alma prepara este cuerpo?
Vidala sin sol, charanguito que lloras en mis brazos mientras te acaricio, empieza a reir como lo hacen los jazmines en primavera, pués el barco que hinde en tu pecho acaba de gritar.
Quiero devolver la carga que llevo en mi espalda a la tierra que piso, pero pesadas son las montañas y pesados son los océanos. Pues con orgullo habré de llevar ese peso, le ofresco un mate y una pastafrola y me subo a sus hombros como lo hace la hiedra con la roca.
Al fin al cabo buscamos terminar con el sufrimiento humano, al fin y al cabo nos buscamos ascentar con el infinito. Nuestra guerra no es con los colectivos que nos buscan atropellar, ni con la trincheras que nos quieren absorver, nuestra lucha está tan más allá que no es lucha sino que es nacimiento.
Escuchá en el fondo como resuena el eco de los pajaros , es un destello para volver a intentar, es el coro de las hojas que crujen por el zapateo atrevido de un gaucho girándole a un zarandeo
Con una caricia te coloreo la cara de amor a la vida más que de odio al mundo, así le salto a la pared y a las ballonetas porque el movimiento es el principio de la vida.
“Saber que la vida es un juego y que un juego
no es más que una excusa para bailarle a la muerte,
para jugar con la vida”
no es más que una excusa para bailarle a la muerte,
para jugar con la vida”
martes, 15 de diciembre de 2009
cara o rostro
Vi esa cara. Vi una cara honesta y sincera. Un cuerpo atravesado por todas partes, como todos nuestros cuerpos atravesados aunquea veces el fracaso en la huida nos haga creer lo contrario. Un cuerpo atravesado por lanzas, diferentes de esas que atravesaban a Cristo. Lanzas enormes, que ocultaban entre sombras su principio y su final con el solo objetivo de volvernos impotentes.
Con todo yo mire esa cara, mejor dicho, recordé esa cara algún tiempo despues de haberla visto. Recordé esa cara de golpe, y casi me pongo a llorar. Un rostro marcado por la vida pero impasible, tranquilo y que me miraba (a mi porque yo pasaba pero así miraba a todos).
Me miraba como recordándome lo cierto. Recordándome que esas lanzas tenían un fin, que si hacíamos lo necesario podíamos desclavar al menos una o dos. En todo caso, lo suficiente como para poder estirar una mano y llegar a otro rostro y pedirle, con una caricia, que nos mire, para así poder sacarle una sonrisa.
Con todo yo mire esa cara, mejor dicho, recordé esa cara algún tiempo despues de haberla visto. Recordé esa cara de golpe, y casi me pongo a llorar. Un rostro marcado por la vida pero impasible, tranquilo y que me miraba (a mi porque yo pasaba pero así miraba a todos).
Me miraba como recordándome lo cierto. Recordándome que esas lanzas tenían un fin, que si hacíamos lo necesario podíamos desclavar al menos una o dos. En todo caso, lo suficiente como para poder estirar una mano y llegar a otro rostro y pedirle, con una caricia, que nos mire, para así poder sacarle una sonrisa.
Mascaras desteñidas y sin dientes.
Un carro recorrido por cuerpos martirizados
y el lago sigue quieto con un hueco en el medio
como en los días en que los chamanes fueron colgados
EMPATIA corre en patas por las vías,
donde por las noches pide monedas.
ENAJENACION se cambia de nombre a EVOLUCION,
la ley de ayer se convierte en tradición de hoy.
Un sucesión de explosiones, metralletas de humo;
una corriente incontrolable donde frenar significa morir.
Tan apilados que se siente el peso en el cuello y en la espalda
CARCEL se puso la ropa de FABRICA y SACERDOCIO la de UNIVERSIDAD
Ilustración: Ganarle a la noche, REPRESIÓN a “LA NADA”
Las estrellas no se ven
Ahora solo tenemos brillantina dorada en una mantel negro,
en vez de bosque ahora solo tenemos una plaza enrejada.
En la capital los techos son bajos que lo hacen a uno agacharse para entrar a un hogar “Quédate parado porque el techo aún se hace más bajo como una corvadura que desemboca en pared y uno no puede dar un paso atrás que ya se lo choca, y duele el cogote, y miramos el suelo, y si miramos el cielo está pavimentado, y si miramos las plantas están podadas, y si miramos al otro encontramos competencia, resentimiento y odio”
Simetría de edificios que tapan el amanecer, los montes santiagueños serán siempre más parecidos al paraíso que cualquier ciudad. El “Boldo” salta mientras se masturba, agua ras pide en la barra, otra vez dejó embarazada a una vecina. ¡Se me antoja una avestruz! Gritá mientras se revuelca en el suelo y empieza la canción en Re menor:
¿Por qué no libertad? EL DIABLO ESTÁ SALTANDO POR LOS TECHOS Y EMBARAZA A LAS MUCHaChAS. La carta dice: “Concedo mis derechos de noble y me prostituyo por un poco de carne. Si hubiese pasado por el Leteo con una toalla hoy recordaría vidas pasadas y sería todo reminiscencia de todo lo que supo mi alma. Una madre le pega a su hijo, tiene autoridad, no vaya ser cosa que el niño cante ¡quE NÓ CanTE CARaJJO! Que Nó Cante! ¿Why was jesus sacrificed?
Así que no me digan lo que tengo que escribir y ver “ ¡No capitán! Las damas y los niños primero. Ya sé que soy un hombre solo con un termo abajo del brazo pero ellos primero. ¡A proa! ¡Se hunde el barco! ¡El agua...y las empanadas se llenan de mondongo como en la Odissea del 2001! No vuelvo a cazar nutrias con los galgos del 2001, no vuelvo a los 90, no quiero volver a los 70 y el aguila esta dando vueltas el continente. Mientrás en Santa Fe y Callo se asoman MENOPAUSIA por la ventana con sus cacerolas a la hora del cartoneo y ESTRUCTURA tiene miedo que los secuestren o lo maten, hay desechos que no se pueden reciclar, pués si comen tanto van seguir cagando tanto y la mierda de a poco se va juntando hasta estallar"
Los teologos del amor a la vida seguiremos esperando que INSUBORDINACION se cambie de ropa y sea ALTERNATIVA, por ahora solo es bronca y piedrazo. Tendremos que construir, el hacedor con el pensador. Por ahora el coro canta Thick as a Brick y el cd queda trabado donde dice "The do-er and the thinker: no allowance for the other"
Un carro recorrido por cuerpos martirizados
y el lago sigue quieto con un hueco en el medio
como en los días en que los chamanes fueron colgados
EMPATIA corre en patas por las vías,
donde por las noches pide monedas.
ENAJENACION se cambia de nombre a EVOLUCION,
la ley de ayer se convierte en tradición de hoy.
Un sucesión de explosiones, metralletas de humo;
una corriente incontrolable donde frenar significa morir.
Tan apilados que se siente el peso en el cuello y en la espalda
CARCEL se puso la ropa de FABRICA y SACERDOCIO la de UNIVERSIDAD
Ilustración: Ganarle a la noche, REPRESIÓN a “LA NADA”
Las estrellas no se ven
Ahora solo tenemos brillantina dorada en una mantel negro,
en vez de bosque ahora solo tenemos una plaza enrejada.
En la capital los techos son bajos que lo hacen a uno agacharse para entrar a un hogar “Quédate parado porque el techo aún se hace más bajo como una corvadura que desemboca en pared y uno no puede dar un paso atrás que ya se lo choca, y duele el cogote, y miramos el suelo, y si miramos el cielo está pavimentado, y si miramos las plantas están podadas, y si miramos al otro encontramos competencia, resentimiento y odio”
Simetría de edificios que tapan el amanecer, los montes santiagueños serán siempre más parecidos al paraíso que cualquier ciudad. El “Boldo” salta mientras se masturba, agua ras pide en la barra, otra vez dejó embarazada a una vecina. ¡Se me antoja una avestruz! Gritá mientras se revuelca en el suelo y empieza la canción en Re menor:
¿Por qué no libertad? EL DIABLO ESTÁ SALTANDO POR LOS TECHOS Y EMBARAZA A LAS MUCHaChAS. La carta dice: “Concedo mis derechos de noble y me prostituyo por un poco de carne. Si hubiese pasado por el Leteo con una toalla hoy recordaría vidas pasadas y sería todo reminiscencia de todo lo que supo mi alma. Una madre le pega a su hijo, tiene autoridad, no vaya ser cosa que el niño cante ¡quE NÓ CanTE CARaJJO! Que Nó Cante! ¿Why was jesus sacrificed?
Así que no me digan lo que tengo que escribir y ver “ ¡No capitán! Las damas y los niños primero. Ya sé que soy un hombre solo con un termo abajo del brazo pero ellos primero. ¡A proa! ¡Se hunde el barco! ¡El agua...y las empanadas se llenan de mondongo como en la Odissea del 2001! No vuelvo a cazar nutrias con los galgos del 2001, no vuelvo a los 90, no quiero volver a los 70 y el aguila esta dando vueltas el continente. Mientrás en Santa Fe y Callo se asoman MENOPAUSIA por la ventana con sus cacerolas a la hora del cartoneo y ESTRUCTURA tiene miedo que los secuestren o lo maten, hay desechos que no se pueden reciclar, pués si comen tanto van seguir cagando tanto y la mierda de a poco se va juntando hasta estallar"
Los teologos del amor a la vida seguiremos esperando que INSUBORDINACION se cambie de ropa y sea ALTERNATIVA, por ahora solo es bronca y piedrazo. Tendremos que construir, el hacedor con el pensador. Por ahora el coro canta Thick as a Brick y el cd queda trabado donde dice "The do-er and the thinker: no allowance for the other"
sábado, 5 de diciembre de 2009
Música Gitana
Existen las personas que enseñan en silencio. Yo conocí una de esas. Una mujer. Ahora me queda un poco la duda, de si yo aprendía o si es solo una excusa y en realidad la cosa vino por otro lado.
En mi hoy las relaciones con las personas no son todavía un número aunque ya me han acusado de apilar fotos viejas debajo de la cama.
Me abrieron la causa - Apilador de Fotos decía la carátula-, pero después todo quedó en el olvido.
Hoy estamos con mucho entusiasmo y ganas de tragedia –creatividad diría quien no entendiera-, y le seguimos dando vuelta a los saquitos de te y los hombres que quieren ser chicos y robarle flores azules a los caballos.
¿Que sos sonzo que no te diste cuenta que cuando te cansas de Nietszche tenés que volver a Maria Elena Walsh y viceversa?
Y obvio que le queremos dar nombres a las cosas, ¿ o se creyeron que nos creíamos superhombres?
Así que hablamos de mate, torta frita y Atahulalpa. Y si mañana yo empiezo a hablar de música gitana nadie se va a poner mal. Y si hago eso es porque estoy escuchando música gitana, no porque tengo un agujero negro adentro de la cabeza del cual salen cosas, y que si presento ese agujero negro en sociedad y le pongo nombre me dan el nobel.
¿O te creíste que jugábamos al grupito de los nostálgico-nacionalista-avaros?
Sí, avaros digo, que hablamos diciendo cosas difíciles, porque en el fondo nos queremos guardar todo para nosotros y no compartir nada.
¿Te creíste que nos poníamos togas y pensábamos en el final del mundo y en cómo revelártelo?
Pero si seguís siendo la misma que cuando tenías ocho años, no te diste cuenta. Yo te lo quiero mostrar pero vos no me dejas. Pero no lo hago con palabras y metáforas, eso es para otra cosa. Eso es para recordarme a mi mismo que estoy vivo, lo hago todos los días, y ya ni me pregunto si lo vas a leer. Eso era cuando era chico y tenia miedo de largar palabras porque todavía me preguntaba cómo iba a sonar en tus oidos. Y a eso le llaman cultura. Palabras difíciles y muchas citas y agujeros negros que después ponemos en el Museo de los Obligados (Diaz Velez 1334). Sobre todo muchas citas, para acordarte que no estas solo, y que andas a hombros de gigantes, como quien dijera.
La razón por la que no nos entendemos es porque yo escribo y hablo para recordarme que estoy vivo, y vos porque me queres decir algo. Mi problema es que no me acuerdo más como se hacía eso. Solo escribo y me comunico jugando con vos. Sí, querida, estoy jugando con vos, así que dejate de joder con la teoría de la milanesa que no va para ningún lado. Una receta mas en algún libro de cocina –y si la publicas en ingles mejor-. ¿Te creíste que con eso ibas a hacer la diferencia? Y más vale que hagas la diferencia porque sino estas sonada.
Lo único que te puedo decir es que ojalá vos también estés jugando conmigo, ojala estemos jugando a lo mismo porque yo ya no puedo pensar mas en si los otros juegan o no.
Eso lo hacia cuando era chiquito. Iba y le preguntaba a las personas si quieren jugar a la mancha, si querían ser mis amigos o si les podía dar un beso.
Después se acabo, y ahora ya me olvidé completamente.
Y la cantidad de expresiones que te explicaron mal…
Estoy jugando con vos.
Estoy manipulando mi mirada y mis movimientos.
Ser responsabla.
Ser humano.
Ser fiel.
Y la lista sigue y es larga. Todas mal te la explicaron. Yo te dije que por qué no te ponías a romper todo eso, y creeme que no sirve si lo hago por vos. No sirve de nada si te cuento como termina el mundo.
Les digo que conocí por lo menos una mujer que enseñaba sin abrir la boca. Todas estas cosas ni se las tuve que explicar y cuando trataba me hacia sentir como un imbécil. Deberian empezar a envidiar esa sensacion (lo de sentirse imbecil digo).
O quizás sea mi excusa para declarar el paraíso en la tierra aunque mas no sea con fecha de vencimiento.
En mi hoy las relaciones con las personas no son todavía un número aunque ya me han acusado de apilar fotos viejas debajo de la cama.
Me abrieron la causa - Apilador de Fotos decía la carátula-, pero después todo quedó en el olvido.
Hoy estamos con mucho entusiasmo y ganas de tragedia –creatividad diría quien no entendiera-, y le seguimos dando vuelta a los saquitos de te y los hombres que quieren ser chicos y robarle flores azules a los caballos.
¿Que sos sonzo que no te diste cuenta que cuando te cansas de Nietszche tenés que volver a Maria Elena Walsh y viceversa?
Y obvio que le queremos dar nombres a las cosas, ¿ o se creyeron que nos creíamos superhombres?
Así que hablamos de mate, torta frita y Atahulalpa. Y si mañana yo empiezo a hablar de música gitana nadie se va a poner mal. Y si hago eso es porque estoy escuchando música gitana, no porque tengo un agujero negro adentro de la cabeza del cual salen cosas, y que si presento ese agujero negro en sociedad y le pongo nombre me dan el nobel.
¿O te creíste que jugábamos al grupito de los nostálgico-nacionalista-avaros?
Sí, avaros digo, que hablamos diciendo cosas difíciles, porque en el fondo nos queremos guardar todo para nosotros y no compartir nada.
¿Te creíste que nos poníamos togas y pensábamos en el final del mundo y en cómo revelártelo?
Pero si seguís siendo la misma que cuando tenías ocho años, no te diste cuenta. Yo te lo quiero mostrar pero vos no me dejas. Pero no lo hago con palabras y metáforas, eso es para otra cosa. Eso es para recordarme a mi mismo que estoy vivo, lo hago todos los días, y ya ni me pregunto si lo vas a leer. Eso era cuando era chico y tenia miedo de largar palabras porque todavía me preguntaba cómo iba a sonar en tus oidos. Y a eso le llaman cultura. Palabras difíciles y muchas citas y agujeros negros que después ponemos en el Museo de los Obligados (Diaz Velez 1334). Sobre todo muchas citas, para acordarte que no estas solo, y que andas a hombros de gigantes, como quien dijera.
La razón por la que no nos entendemos es porque yo escribo y hablo para recordarme que estoy vivo, y vos porque me queres decir algo. Mi problema es que no me acuerdo más como se hacía eso. Solo escribo y me comunico jugando con vos. Sí, querida, estoy jugando con vos, así que dejate de joder con la teoría de la milanesa que no va para ningún lado. Una receta mas en algún libro de cocina –y si la publicas en ingles mejor-. ¿Te creíste que con eso ibas a hacer la diferencia? Y más vale que hagas la diferencia porque sino estas sonada.
Lo único que te puedo decir es que ojalá vos también estés jugando conmigo, ojala estemos jugando a lo mismo porque yo ya no puedo pensar mas en si los otros juegan o no.
Eso lo hacia cuando era chiquito. Iba y le preguntaba a las personas si quieren jugar a la mancha, si querían ser mis amigos o si les podía dar un beso.
Después se acabo, y ahora ya me olvidé completamente.
Y la cantidad de expresiones que te explicaron mal…
Estoy jugando con vos.
Estoy manipulando mi mirada y mis movimientos.
Ser responsabla.
Ser humano.
Ser fiel.
Y la lista sigue y es larga. Todas mal te la explicaron. Yo te dije que por qué no te ponías a romper todo eso, y creeme que no sirve si lo hago por vos. No sirve de nada si te cuento como termina el mundo.
Les digo que conocí por lo menos una mujer que enseñaba sin abrir la boca. Todas estas cosas ni se las tuve que explicar y cuando trataba me hacia sentir como un imbécil. Deberian empezar a envidiar esa sensacion (lo de sentirse imbecil digo).
O quizás sea mi excusa para declarar el paraíso en la tierra aunque mas no sea con fecha de vencimiento.
La ciudad magica
Se desangra un saquito de té en el agua hirviendo, el viento arranca lágrimas violetas a un jacaranda que llora por una mucama triste y el pibe de siempre pierde el 29 en Córdoba y Junín. Un niño regala tarjetitas que hablan de amor en la plaza Hussey y la gente le teme a su piel oscura.
Maldito y bien parido sigo al baruyo de los trenes y colectivos y pienso que el amanecer entre edificios no se ve y que a la madrugada, cuando todos duermen, los pajaritos son los dueños de la calle.
Mi ventana da a otra ventana y mi cuarto, que también es mi living, es muy chiquitito. Desarrollo le llaman y veo los accidentes de autos; el muerto sale despedido y queda descalzo por el impulso. "Volvé a andar en patas" Grita riendo cínicamente el destino, tragi-comedia de la "evolución" en persona.
Somos niños inseguros que los mandaron desnudos al mundo; a veces jugamos con la intolerancia y nos podemos quemar las manos, porque a la evolución y al cumplir no les importa la magía, nos les importa reir ni llorar, y para mí, alguien tan diminuto y solo, para mí lo es todo.
No se asusten si en una sombra encuentran a un pibe con un termo bajo un arbol. Seguro que soy yo,haciendo teorías acerca de las milanesas y luchas en torno a la remolacha, al atún y los palmitos. El mismo que cuando era chico; y aunque los edificios me escondan el cielo, y las luces cubran todo, mis estrellas no se van a apagar, y aunque esas Raices serias -desde la oscuridad total- griten que succionemos, hay que seguir brillando, ser como un fruto maduro, una ciruela dando su aroma al viento del patio de mi abuela Rosita.
Maldito y bien parido sigo al baruyo de los trenes y colectivos y pienso que el amanecer entre edificios no se ve y que a la madrugada, cuando todos duermen, los pajaritos son los dueños de la calle.
Mi ventana da a otra ventana y mi cuarto, que también es mi living, es muy chiquitito. Desarrollo le llaman y veo los accidentes de autos; el muerto sale despedido y queda descalzo por el impulso. "Volvé a andar en patas" Grita riendo cínicamente el destino, tragi-comedia de la "evolución" en persona.
Somos niños inseguros que los mandaron desnudos al mundo; a veces jugamos con la intolerancia y nos podemos quemar las manos, porque a la evolución y al cumplir no les importa la magía, nos les importa reir ni llorar, y para mí, alguien tan diminuto y solo, para mí lo es todo.
No se asusten si en una sombra encuentran a un pibe con un termo bajo un arbol. Seguro que soy yo,haciendo teorías acerca de las milanesas y luchas en torno a la remolacha, al atún y los palmitos. El mismo que cuando era chico; y aunque los edificios me escondan el cielo, y las luces cubran todo, mis estrellas no se van a apagar, y aunque esas Raices serias -desde la oscuridad total- griten que succionemos, hay que seguir brillando, ser como un fruto maduro, una ciruela dando su aroma al viento del patio de mi abuela Rosita.
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