Cuando nos hablaban de escribir, nos decían de estudiar. Cuando hablan de las grandes ciudades y del mundo desarrollado, nos dicen del orden, una manera de vivir, un lugar tranquilo para morir, una lugar para ser, otro para dejar de ser, el mundo organizado. No estamos preparados para leer al Quijote en sexto grado, pero es parte de un orden del bachillerato, conocimiento universal y espíritu santo
Por eso nos cuesta tanto escribir, horas y horas de estudio frente a una hoja, hipocresía del verbo cuando se impone sobre la expresión, claro esta, y que importante, el trabajo organizado para un fin, nuestro, cómo la extensión del cuerpo, la evolución del hombre, hacer, hacer para expandirse.
Pero la libertad no es eso, la libertad es poder encontrarse con Dios y el Diablo, temer a su ira y su fuego, anhelar el cielo, mucho sabran sobre eso los que viven con una moneda, poco sabran los dueños de las aerolineas o del general motors. No vale la pena tanta poesía si esta organizada, el alfabeto fue hecho para desordenarse. Por eso es tan precioso Buenos Aires y su sucesión de edificios sin sentido: Por ahí una casona antigua, una castillo aglosajon, un duplex setentoso, un monoblock, una villa y el IBM empire state, todo en una caminata por Libertador.
Me río de la casualidad de las palabras, acá no hay que hacer nada para ser, estamos protegidos, hay libertad gracias al desorden, gracias a que no existe un razón que sistematiza nuestros actos.
Me voy al maso con una flor de 33 de espada y el sable San Martiniano, patrimonio universal del estoicismo que ahora hace una reverencia y deja pasar una murga de pibes en zapatillas, de caranaval de gualeguaychu, rey momo y un baile de Vivaldi y Piazzolla
viernes, 9 de diciembre de 2011
viernes, 25 de noviembre de 2011
tus pechos turgentes
cuanto cuentan tus pechos turgentes?
cuentan lo que se puedan balancear, esquivando al aire un miércoles a las tres de la mañana corriendo por el living de nuestra casa, desnudos o semidesnudos, mirándonos, rozándonos, mírandonos de nuevo en un abrazo casual arriba de la mesa, casual dije sí, casual arriba de la mesa, en una oración que nunca se termina como esa noche, y que en algún momento solo se queda dormida sin morirse, tirada en en un costado, una madrugada con luces y sombras, pero de las de en serio, con sonrisas de amor y sonrisas macabras, sonrisas de esas que incluso entre nosotros no terminamos de entender a donde van, que empiezan en la punta del dedo índice que no te apunta ni de costado y terminan en la cara que ahora te da la espalda y que podés intuir reflejada en un florero y
cuentan lo que se puedan balancear, esquivando al aire un miércoles a las tres de la mañana corriendo por el living de nuestra casa, desnudos o semidesnudos, mirándonos, rozándonos, mírandonos de nuevo en un abrazo casual arriba de la mesa, casual dije sí, casual arriba de la mesa, en una oración que nunca se termina como esa noche, y que en algún momento solo se queda dormida sin morirse, tirada en en un costado, una madrugada con luces y sombras, pero de las de en serio, con sonrisas de amor y sonrisas macabras, sonrisas de esas que incluso entre nosotros no terminamos de entender a donde van, que empiezan en la punta del dedo índice que no te apunta ni de costado y terminan en la cara que ahora te da la espalda y que podés intuir reflejada en un florero y
sábado, 5 de noviembre de 2011
Hilo y aguja
Los días
que se habían convertido en eso, sentarse en una sillita roja de madera, bien sólida,
en una burbujita en el medio de la ciudad, y dejar que el sol te entrara sobre
las manos por izquierda y el olor a jazmines por la derecha.
A diestra y
siniestra; y escuchar dos gallos picoteándose en las alturas.
Una ley que
nos trasciende. Eso es lo que siempre nos hicieron mirar. Nosotros preferimos
pensar cómo un haz de luz a las once de la mañana puede cortar los hilos de una
marioneta. Cortar como la luz corta; no se trata de romper sino de dejar ver.
Así fue que
dimos un paso para atrás en media luna, acompañado por un gesto con la mano, y
que nos retiramos de la conquista del mundo, para poder observar su belleza. Fue
en ese mismo instante en que un golpe de viento nos empujo de vuelta al ruedo y
nos obligó a recorrer nuevamente las madrugadas antes del sol, rápido, siempre
sobre ruedas.
Fuimos,
llevados por un remolino, a veces viendo los hilos enredarse y recalentarse. Nos
mareamos, y aquí estamos, confundidos de tantos cimbronazos, que a veces damos,
pero casi siempre recibimos.
Debemos
confesar, que ya no encontramos el hilo-aguja, el que unía el rabillo de
nuestros ojos con la luna, y nos dejaba movernos para otro lado mientras mirábamos
para acá.
Dicen que
hemos perdido ese hilo-encanto, pero las lecturas del presente son tan difíciles
que nadie se atreve a pronunciarse en voz alta. Los rumores continúan pesar de todo, anónimos. Los rumores se
contradicen, como todo rumor, y se ha hablado incluso de un proyecto de hilos-tirabuzón
pero los hombres comunes damos vuelta la cara cuando alguna voz socarrona se
acerca con esos cuentos.
viernes, 4 de noviembre de 2011
-sonreí, dale, que este es tu ultimo momento y de ahora en más sólo queda un pedo cósmico- Tiempo después pensaría la coherencia de sus palabras y en esa dirección planearía un modelo de ciudad, placer, trabajo, ocio, pensamiento. Desde aquella vez había entendido que se necesitaba
-Ahora que todo es nada y los cimbronazos de vida aparecen para borrarse del mapa, ahora quiero que hables, a ver que parte de vos sale a flote- buscaba, se dio cuenta después, alguna excusa para no matarla. Lo había planeado con cautala, cómo planean los hombres realmente heridos, detallistas, sin errores
jueves, 13 de octubre de 2011
Zarpa el barco
La rivera parece siempre la misma pero ya hace tiempo partimos a ultramar. El motor empieza ronroneando, la bocina suena y de a poco, nos alejamos, aunque todo indica que siempre estamos en el mismo lugar, tal vez sea así, es posible que nosotros estemos en el mismo lugar, y en realidad el mundo es el único que se mueve. Tal vez por eso perdemos para siempre a esas cosas que queremos más.
Los meses pasan en el yugo y el silencio muerde al aire el corazón se para de mano y en un momento se detiene el tiempo. A escotilla a fumar un pucho y mirar el crepúsculo de los idolos, de los heroes del amor y de la infancia, cómo si fuesen la misma cosa. Avanza el barco y el tiempo vuelve cada vez más atrás y otra vez la bocina que suena cómo requiem de trompeta y bandoneon ronco.
Dos meses en el barco para pisar el mismo suelo en otro país, danza, de vuelta a encontrarla a ella. No recuerdo su cara, sólo su nombre y sus pies calientes. La noche es larga, el amor es una copa amarga y dulce con perfume de flores mojadas.
El mar entiende mis recuerdos y la luna siempre besa el pozo donde flota la embarcación. Pronto todo duele, grotesca la risa, el placer y todas las fiestas, las mujeres con mirada triste. Morir antes de que amanezca, antes que el vicio me ilumine para ver que la vida es una cicatriz.
domingo, 9 de octubre de 2011
El pantano Buenaventura revisitado
(Cuarto pequeño. Se asoma el personaje por la puerta. Desde
allí dice: )
Elena Walsh trabajaba para la Oficina de asuntos
legales del Imperio, ahora ha muerto.
Los cuentos de animales tienen éxito entre los payasos tristes. Sus hijos aman oir esas historias e imaginan a los osos como osos de peluche. Los padres aman esos cuentos porque saben que, cuando el momento llegue, podrán enseñarle nuevas versiones profesionales.
Los cuentos de animales tienen éxito entre los payasos tristes. Sus hijos aman oir esas historias e imaginan a los osos como osos de peluche. Los padres aman esos cuentos porque saben que, cuando el momento llegue, podrán enseñarle nuevas versiones profesionales.
(El personaje entra completamente en escena, se sienta
en una silla bajita que hay en el cuarto. Frente a él muñecos sentados mirándolo.
El personaje dice su monólogo como contándoles un
cuento: )
Como todos los días, esa tarde hacía un calor agobiante en el pantano Buenaventura. El cielo estaba muy transitada y cincuenta y siete palomas se mecían en hilera sobre el único cable de télefono, hundiéndolo un poquito. La serpiente no se cansa de retar y criticar a la gacela por veloz, pero ama contarle un cuento por las noches.
La rana luce una cartera de cebra. Como ella, los
reptiles muestran un encanto nuevo en los tiempos que corren, y se erigen como
los nuevos vencedores. Eso, preocupa a la lechuza Flora, top modél del pantano
Buenaventura.
¡Qué será de mí!, se pregunta Flora al verse enfrentada a tal situación, no tan gata. Ella siempre trabajó muy duro es su mirada de cacatúa para ganarse un lugar de respeto entre la farándula pantanezca.
¡Qué será de mí!, se pregunta Flora al verse enfrentada a tal situación, no tan gata. Ella siempre trabajó muy duro es su mirada de cacatúa para ganarse un lugar de respeto entre la farándula pantanezca.
Caída de su rama acabó de encontrarse frente a frente
con el yacaré,
que la esperaba hace tiempo al pie.
El yacaré es una yacaré. Una yacaré hembra llamada Irka. Su séquito ha sido entrenado en ucraniano, y da la pata a la orden de “dai labú”. Irka es vanidosa en su espíritu rastrero que sabe muy valorado en tierras latinas. Su temperamentalidad senil provoca espanto entre los habitantes del pantano y los hace tomar distancia. Ika interpreta ese temor como una reverencia, y se considera reina de aquel charco que los animales confunden por lago y que ella gusta llamar represa. Entre sol y sol, Irka se hac coronado Reina de la Represa de al Lado. También gusta llamar guardia pretoriana a las dos weimaraneres que siempre la esperan en la orilla, hipnotizadas por su forma de arrastrarse. Merlin y la Pinta, las ucranianas.
Las ucranianas no esconden su sumisión a Irka, y si bien el resto de los animales del pantano las creen unas gordas ingenuotas que se han dejado seducir demasiado fácilmente, ellas traen consigo toda una historia de vida.
que la esperaba hace tiempo al pie.
El yacaré es una yacaré. Una yacaré hembra llamada Irka. Su séquito ha sido entrenado en ucraniano, y da la pata a la orden de “dai labú”. Irka es vanidosa en su espíritu rastrero que sabe muy valorado en tierras latinas. Su temperamentalidad senil provoca espanto entre los habitantes del pantano y los hace tomar distancia. Ika interpreta ese temor como una reverencia, y se considera reina de aquel charco que los animales confunden por lago y que ella gusta llamar represa. Entre sol y sol, Irka se hac coronado Reina de la Represa de al Lado. También gusta llamar guardia pretoriana a las dos weimaraneres que siempre la esperan en la orilla, hipnotizadas por su forma de arrastrarse. Merlin y la Pinta, las ucranianas.
Las ucranianas no esconden su sumisión a Irka, y si bien el resto de los animales del pantano las creen unas gordas ingenuotas que se han dejado seducir demasiado fácilmente, ellas traen consigo toda una historia de vida.
Es una de animales combinados, o mejor dicho,
combidados, o mejor dicho, de peces león y peces gato.
Pues Irka fue
la única que se atrevió a extirparles el tumor que cada una de ellas llevaba,
Merlin en una pata y la Pinta detrás de la oreja. Y con ellos se llevó el
dolor, de un tarascón.
Viejas y
agradecidas, han cedido sin mucho refunfuñar a cruzarse de patas al costado de
la pelopincho y fingir hacer guardia. Ellas no se sienten esclavas de nadie
tampoco. Solo han decidido mudar la entrada de su casa al costado del lago y
chusmear ahora ahí, invierno y verano. Los días de frío; y los de calor un
poquito más a la izquierda, debajo del árbol, que se acaba de caer, con lechuza
y todo. Esperemos sus ramas no hayan pinchado la piletita, y que Irka disponga
dos paraguas amarillos, o mejor aún, un paraguas y un abanico para que nuestras
dos viejas puedan seguir así, paliándola y pedaliándola en el pantano
Buenaventura.
viernes, 30 de septiembre de 2011
Paliarla y pedaliarla en el pantano Buenaventura (o como cambiar los libros de auto ayuda por los cuentos para niños)
El escritor habla de la escritura y el filósofo de la vida.
El hombre común se queja pues ama la poesía.
M.E.W. trabajaba para el Imperio, ahora ha muerto.
Como todos los días, hoy hace un calor agobiante en el pantano Buenaventura. La serpiente se cansa de todo y critica a la gacela por veloz, pero ama contarle un cuento por la noche. Sabe que la enfermedad más grave es esa en la que pierde la lucidez. "Con ella hago todo menos comer", dijo la serpiente a la abeja que también estaba enterada.
Los cuentos de animales tienen éxito entre los poderosos. Sus hijos aman oir esas historias e imaginan a los osos como osos de peluche. Sus padres aman esos cuentos porque saben que, cuando el momento llegue, podrán enseñarle significaciones nuevas y profesionales.
La ropa está tirada por todo el piso,
y el niño vive en el piso.
Se imagina cariñoso,
el abrazo del oso.
La cartera de la rana está hecha de cebra, pues los reptiles muestran una sutileza nueva en los tiempos que corren, y se erigen como los nuevos vencedores. El animal lúcido por antonomasia, sigue siendo el canguro, y eso preocupa a la lechuza Flora, top modél del pantano Buenaventura.
¡Qué será de mí!, se pregunta Flora al verse enfrentada a tal situación, no ya tan gata. Ella siempre trabajó muy duro es su pose de esfinge para ganarse aquel lugar. Pero la sabiduría materna ha sabido, con su rastrilleo constante, hacerla caer del árbol al lago, y como ella, la lechuza visca, decidió mantenerse firme en su posición de anciana ave que no puede volar,
acabó de encontrarse frente a frente con el yaguareté,
que la esperaba hace tiempo al pie.
El yaguareté es una yaguareté. Una yaguareté hembra, llamada Irka. Su séquito ha sido entrenado en ucraniano,y dan la pata a la orden de “dai labú”. Irka es vanidosa en su espíritu rastrero que sabe muy valorado en tierras latinas. Su temperamentalidad obliga a quienes la rodean a tomar distancia y es por ello que se ha vuelto la reina de aquel charco que todos confunden por lago y ella gusta llamar dique. También gusta llamar guardia pretoriana a las dos weimaraneres que siempre la esperan en la orilla, hipnotizados por su forma de arrastrarse. Merlin y la Pinta, las ucranianas.
Las ucranianas no esconden su reverencia por Irka, y si bien el resto de los animales del pantano las creen unas gordas ingenuotas que se han dejado seducir demasiado fácilmente, ellas traen consigo toda una historia de vida. Es una de animales combinados, o mejor dicho, combidados, o mejor dicho, de peces león y peces gato. Pues Irka fue la única que se atrevió a extirparles el tumor que cada una de ellas llevaba, Merlin en la pata y la Pinta detrás de la oreja. Y con ellos se llevó el dolor, de un tarascón. Viejas y agradecidas, han cedido sin mucho refunfuñar a cruzarse de patas al costado de la pelopincho y fingir hacer guardia. Merlin y la Pinta están cansadas, y difícilmente podrían levantarse o despertar respeto con su mirada. Son una guardia vieja y descuidada, y lo saben. Ellas no se sienten esclavas de nadie tampoco. Solo han decidido mudar la entrada de su casa al costado del lago y chusmear ahora ahí, invierno y verano. Los días de frío; y los de calor un poquito más a la izquierda, debajo del árbol, que se acaba de caer, con lechuza y todo. Esperemos sus ramas no hayan pinchado la piletita, y que Irka disponga dos paraguas amarillos, o mejor aún, un paraguas y un abanico para que nuestras dos viejas puedan seguir así, paliándola y pedaliándola en el pantano Buenaventura.
El hombre común se queja pues ama la poesía.
M.E.W. trabajaba para el Imperio, ahora ha muerto.
Como todos los días, hoy hace un calor agobiante en el pantano Buenaventura. La serpiente se cansa de todo y critica a la gacela por veloz, pero ama contarle un cuento por la noche. Sabe que la enfermedad más grave es esa en la que pierde la lucidez. "Con ella hago todo menos comer", dijo la serpiente a la abeja que también estaba enterada.
Los cuentos de animales tienen éxito entre los poderosos. Sus hijos aman oir esas historias e imaginan a los osos como osos de peluche. Sus padres aman esos cuentos porque saben que, cuando el momento llegue, podrán enseñarle significaciones nuevas y profesionales.
La ropa está tirada por todo el piso,
y el niño vive en el piso.
Se imagina cariñoso,
el abrazo del oso.
La cartera de la rana está hecha de cebra, pues los reptiles muestran una sutileza nueva en los tiempos que corren, y se erigen como los nuevos vencedores. El animal lúcido por antonomasia, sigue siendo el canguro, y eso preocupa a la lechuza Flora, top modél del pantano Buenaventura.
¡Qué será de mí!, se pregunta Flora al verse enfrentada a tal situación, no ya tan gata. Ella siempre trabajó muy duro es su pose de esfinge para ganarse aquel lugar. Pero la sabiduría materna ha sabido, con su rastrilleo constante, hacerla caer del árbol al lago, y como ella, la lechuza visca, decidió mantenerse firme en su posición de anciana ave que no puede volar,
acabó de encontrarse frente a frente con el yaguareté,
que la esperaba hace tiempo al pie.
El yaguareté es una yaguareté. Una yaguareté hembra, llamada Irka. Su séquito ha sido entrenado en ucraniano,y dan la pata a la orden de “dai labú”. Irka es vanidosa en su espíritu rastrero que sabe muy valorado en tierras latinas. Su temperamentalidad obliga a quienes la rodean a tomar distancia y es por ello que se ha vuelto la reina de aquel charco que todos confunden por lago y ella gusta llamar dique. También gusta llamar guardia pretoriana a las dos weimaraneres que siempre la esperan en la orilla, hipnotizados por su forma de arrastrarse. Merlin y la Pinta, las ucranianas.
Las ucranianas no esconden su reverencia por Irka, y si bien el resto de los animales del pantano las creen unas gordas ingenuotas que se han dejado seducir demasiado fácilmente, ellas traen consigo toda una historia de vida. Es una de animales combinados, o mejor dicho, combidados, o mejor dicho, de peces león y peces gato. Pues Irka fue la única que se atrevió a extirparles el tumor que cada una de ellas llevaba, Merlin en la pata y la Pinta detrás de la oreja. Y con ellos se llevó el dolor, de un tarascón. Viejas y agradecidas, han cedido sin mucho refunfuñar a cruzarse de patas al costado de la pelopincho y fingir hacer guardia. Merlin y la Pinta están cansadas, y difícilmente podrían levantarse o despertar respeto con su mirada. Son una guardia vieja y descuidada, y lo saben. Ellas no se sienten esclavas de nadie tampoco. Solo han decidido mudar la entrada de su casa al costado del lago y chusmear ahora ahí, invierno y verano. Los días de frío; y los de calor un poquito más a la izquierda, debajo del árbol, que se acaba de caer, con lechuza y todo. Esperemos sus ramas no hayan pinchado la piletita, y que Irka disponga dos paraguas amarillos, o mejor aún, un paraguas y un abanico para que nuestras dos viejas puedan seguir así, paliándola y pedaliándola en el pantano Buenaventura.
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